Cómo tratar a tu amante

Interesante artículo el publicado por Maia Mazaurette en su blog, y que adapto en Blog de Sexo para los hispanohablantes. El tema es cómo tratar a tu amante, esa persona con la que disfrutas de innumerables momentos de placer, y que sin embargo en ocasiones tratamos con demasiado desdén, a fin de cuentas también es persona, así que tratemoslo como tal…

Salvo si practicas el amor-odio regularmente o si sientes vergüenza por el hombre o mujer del armario, conviene tratar al amante con decencia. El que no haya que ser fiel ni verse con regularidad no implica que no debas hacer el más mínimo esfuerzo. La preparación es la misma que para una cita normal pero sin presiones: higiene, educación y buen humor.

No hay que tratar al amante como si fuera cualquier cosa, como si fuera un juguete sexual que tenemos guardado en la mesilla y del que echamos mano en el último momento o a horas intempestivas para satisfacer nuestro deseo sexual o subir la moral.

La higiene es fundamental, sobre todo cuando pretendemos disfrutar de relaciones sexuales con otra persona, en el mismo pack incluimos preservativos y lubricante que irán a cargo del que invite ese día.

La mejor cita copulatoria pasa siempre por una cena o coctel donde nos ponemos al día el uno del otro (esto puede ser en casa, tampoco hay necesidad de ir a un restaurante caro), ya que el amante ante todo es un ser humano y tiene una vida donde suceden cosas, y si no está interesad@ en los seres humanos, mejor échate una mano.

Está igualmente fuera de cuestión quitarse de en medio en mitad de la noche. Salvo si la otra persona no desea que vuelva nunca más.

Y por la mañana un desayuno en condiciones, no se trata de acoplarse o tener pretensiones de algo más, se trata de hospitalidad, de evitar la sensación de pañuelo usado.

Por supuesto tenemos el derecho a ser románticos, aunque esto bordee los límites de lo legal en lo que se refiere a ser amantes… La seducción y el romanticismo son sabrosos aperitivos para una sesión de sexo salvaje, por tanto tampoco hay que descartarlos.

Si un día te cruzas a tu amante en una fiesta, o resulta que es amigo de un amigo, no hagas como si no lo conocieras, crea una situación extraña y el que lo conozcas no implica que se tenga que perder la confidencialidad de vuestro affaire.

En resumen, si tienes unos derechos, también tienes algunos deberes y por supuesto que no falte el respeto. En fin, estos son algunos puntos en lo que respecta cómo tratar a tu amante, seguro que se te ocurren algunos más, si quieres los puedes dejar más abajo en los comentarios.