Conseguir más sexo oral

El sexo oral puede ser una forma muy estimulante de dar placer a un hombre, pero si tu pareja no te lo hace con tanta frecuencia como a ti te gustaría, puedes seguir alguna de estas estrategias para aumentar la frecuencia y convertirlo en algo habitual.

Jugar con sus labios

Puedes empezar por despertar la sensibilidad en sus labios y su lengua, por ejemplo la próxima vez que vayáis a hacer el amor, en el momento que empezáis a besaros le puedes pedir que se quede quita y tumbada, con la boca cerrada o ligeramente abierta, no importa. Entonces podrás recorrer sus labios con la punta de tu lengua

Recuerda que se trata de rozar o acariciar sus labios con tu lengua, nada de lamer. Si lo haces bien, para ella será muy estimulante.

Crear un vínculo

Lo siguiente que puedes hacer es crear un vínculo entre la excitación y el orgasmo con el hecho de tener algo metido en la boca. Se que suena raro o retorcido, pero puede funcionar. Para conseguir esto, la próxima vez que estéis en los preliminares, hazle todo lo que sabe que le gusta.

Puedes darle sexo oral o masturbar sus genitales con tus dedos. Mientras ella se encuentra disfrutando, puedes acercar tus dedos a su boca, juega con sus labios y si le gusta en seguida comenzará a chupar tus dedos.

Quizás que te sorprenda, pero a muchas mujeres les agrada o no les molesta lamer sus propios fluidos, así que también puedes probar a acercar los dedos con los que la has masturbado, antes o después de que haya alcanzado el orgasmo.

Piropear su labios y su lengua

Si sueles piropear a tu pareja, este punto te será fácil. Ahora bien, si no sueles decir piropos a tu pareja, va a ser más evidente que escondes morbosas intenciones, lo cual realmente no es un problema.

La idea es que aparte de alabar sus aspecto, la ropa que se pone, su pelo, o sus ojos, también deberíamos añadir algún cumplido sobre sus labios y su lengua, cosas como «tienes unos labios morbosos», «me gusta sentir tus labios en mi piel», «me excitan tus labios y tu lengua cuando comes ese helado», etc.

No hace falta ser directos y hablar de sexo oral, vale con poner la semilla para que la idea germine en su mente, y se imagine lo que podría hacer con esos labios tan bonitos y deseados. Y si te pilla, no pasa nada, los piropos siempre son bien recibidos, y el que fantasees con ella la hará sentir más deseada.

Muestra lo que se siente

Y no me refiero a que te pongas a chupar un dildo ni un plátano. La idea es más bien que durante las caricias y los besos, o de camino a su entrepierna, vayas besando su brazo, la palma de su mano, y por último juegues un poco con su dedo hasta meterlo en tu boca para chuparlo.

Si en este momento haces un poco de contacto visual, en seguida pillará la indirecta y además le gustará. Puede usar ese dedo húmedo para acariciar sus pezones o el clítoris. Sería una manera de demostrar que el sexo oral puede ser placentero para ambos.

Haz que parezca que ha sido idea suya

Puede que a estas alturas hayas conseguido lo que buscabas, pero si aún se resiste, quizás se debe a alguna mala experiencia en el pasado. De modo que para poner la guinda a nuestro retorcido plan para conseguir sexo oral, ahora vamos intentar hacer que parezca que ha sido idea suya.

Quizás alguna pareja o tu mismo en alguna ocasión has sido un poco brusco con ella, quizás la forzaste a meter demasiado el pene para intentar una garganta profunda, quizás tragó semen o simplemente le dieron arcadas porque no se sentía cómoda o la metía demasiado.

Lo que debes hacer es crear la sensación de que darte sexo oral supone llevar las riendas, la iniciativa. Si ella siente que tiene el control, se sentirá más confiada. Si has seguido los pasos anteriores, ella ya estará excitada, así que solo te falta darle el empujón.

Si habéis tenido problemas con el sexo oral en el pasado, quizás ahora haya ciertas cosas que la bloquean. Prueba a enjuagar bien tu pene para evitar malos olores, si le da verguenza puedes vendarte los ojos (lo cual es muy excitante), e incluso le puedes proponer que ate o espose tus manos para estar segura de que no harás nada que la fuerce.