Cornudo y contento

Es posible ser cornudo y estar contento, es decir, la cornamenta en ocasiones puede pesar, pero bien llevada puede que no sea una molestia… Hay que distinguir entre cornudo pero contento y contento pero cornudo, ambas frases se parecen ya que emplean las mismas palabras, pero su significado no es el mismo.

Siempre tendremos tendencia a sobreentender la segunda, ya que la palabra cornudo está cargada de sentimiento de ridículo, mal rollo o traición. Llegamos al punto en que el hombre es reducido a su estado animal, tiene cuernos, lo que se opone a la imagen del hombre civilizado y monógamo. Por tanto, ¿se puede ser cornudo y estar contento?, a continuación os dejo varias razones que lo justifican.

En lo que cada uno piensa de la palabra cornudo, está obviamente la idea de la persona engañada y que no es capaz de satisfacer sexualmente a la otra. De acuerdo, ¿pero acaso no es peor ver parejas donde la vida sexual es insatisfecha y se conforman con hacer el coito una vez al mes o incluso nunca?. El libertinaje es un medio como cualquier otro para satisface a su pareja.

El cornudo, tenemos la imagen de desafortunado, abandonado por la persona con la que comparte la vida, que ha preferido buscar el placer en otro lado. Pero el cornudo también se gana el derecho a tener carta blanca para tener sus propios amantes, e incluso compartirlos… desde luego los clubes de intercambio tienen no pocos clientes en este punto de su relación de pareja.

Poner los cuernos es un juego sexual, existe la fantasía de que tu pareja se acueste con otro y que recibe el nombre de candaulismo en honor al rey Candaules, un hombre tan orgulloso de la belleza de su mujer que no podía reprimir las ganas de mostrarla desnuda a sus amigos y soldados.

La monogamia está cada vez más cara, hay que reconocer que con el paso de los años se hace cada vez menos emocionante. Ninguna pareja, incluso las más enamoradas, son capaces de evitar sucumbir a la rutina, a lo cotidiano. Lo cual no quiere decir que las historias de amor tengan siempre un triste final, pero si que un poco de fantasía hace bien, mucho mejor que esa rutina de cada noche de pijama y a la cama… está claro que existen otros métodos para añadir la picardía que los cuernos.

El ménage à trois, aunque la expresión es francesa, tampoco son ellos los primeros a la hora de compartir sus parejas. Es una fantasía recurrente y que se da en muchas películas, y nadie se indigna al verlo, más bien lo contrario. Por tanto debe ser una cuestión de principios, algo que nos gustaría hacer pero que no tenemos claro como poner en práctica.

Hay dos tipos de cornudos, el que lo sabe y el que no lo sabe. Para algunos es mejor saber que permanecer ignorante, otros dirán aquello de “corazón que no ve, corazón que no siente”. Es una débil consolación, pero realmente quieres saber con quién te engaña? Y en caso de averiguarlo, ¿es mejor ser pragmáticos? Quizás habría alguna manera de acabar en el punto anterior: un ménage à trois!.

Algún día los machos, los celosos, los posesivos y los monógamos se tendrán que dar cuenta que no somos propietarios de nadie. Y querer impedir a alguien a toda costa que se vaya con otra persona es darle razón suficiente para deslizarse entre los barrotes. Mejor una mujer adultera libre, que una esposa fiel e infeliz.

Por último sólo queda afirmar que el amor se comparte: compartir es vivir!. Que no se guarda o existe sólo entre dos individuos, que puede tocar a otras personas. Es como un tesoro que podemos compartir con otras personas, mejor que dejarlo guardado. En muchas culturas se da la poligamia, así que por qué no darse una oportunidad en lugar de terminar con la relación.