Cosas que bloquean a las mujeres a la hora de dar sexo oral a un hombre

La felación como un acto de dominación, si bien las reticencias de la mujer pueden ser varias, una de las más habituales es el hecho de tomarlo como un acto de sumisión o dominación por parte de su pareja. A una se le viene a la mente la típica imagen de una película porno donde una muchacha, clavada de rodillas, debe engullir el pene de un hombre, en ocasiones de dimensiones descomunales, hasta lo más profundo de la garganta y con cierta violencia, para finalmente recibir todo su semen en la cara o en los pechos… Obviamente ella puede sentir cierto pavor, sobretodo si no hay demasiada confianza entre ambos.

El que sea un acto de sumisión depende de la postura, o más bien de cómo lo enfoques. El mero hecho de colocarte en cuclillas o de rodillas frente a él no lo convierte en sumisión ya que si adoptas una actitud agresiva más parece que eres tú la que lo domina o abusa sexualmente de él… sobretodo si él se sienta, en lugar de estar de pie.

Otra opción es que él se tumbe, entonces tú estás sobre él y ya si que desaparece cualquier sensación de sumisión, ahí es la mujer la que tiene el control y acceso directo a todos sus genitales.

Por el olor y sabor del pene, esta es otra de las grandes razones, todos sabemos que el pene evacua tanto la orina, como el líquido preseminal y el semen, así que por unos y otros motivos a algunos hombres les huele el pene más que a otros. Puede ser por falta de higiene o debido a la dieta, en cualquier caso la mayoría de las veces este problema desaparece con una simple ducha antes de empezar a jugar.

También puedes emplear lubricantes de sabores, o productos como la leche condensada o el sirope de chocolate para darle un sabor completamente diferente, más rico y divertido. Sin aún así te da asco chupar el pene a pelo o no sabes si puede ser portador de alguna ETS, puedes emplear condones de sabores, que incluso te permiten dejar que eyacule dentro de tu boca sin llegar a entrar en contacto con sus fluidos.

El tener ciertas reticencias a la hora de dar sexo oral a un hombre es algo totalmente normal, ya sea por el tamaño, el olor o el sabor del pene. Una debe estar preparada psicológicamente para entrar en este juego, si tienes ciertas dudas o miedos compártelos con tu pareja, seguro que juntos encontráis el camino para hacer que el sexo oral se convierta en una experiencia placentera y deseada, y no en algo obligatorio antes del coito.