Las citas a la americana

Seguro que en alguna ocasión os ha llamado la atención la tontería que tienen las series y películas norteamericanas con respecto a las relaciones de pareja: el tema de las citas, lo que debe ocurrir en cada cita, el cuánto tiempo debo esperar antes de volver a llamar, el si realmente está interesado, y cómo no el tema de decir “te quiero”, dos simples palabras, que si bien tienen mucho significado, a los gringos parece que les bloquea el cerebro y les traba la lengua.

La causa de este choque cultural o incomprensión por mi parte se debe obviamente a las diferencias culturales con los estadounidenses. Allí para estos temas dan más rodeos, son más protocolarios y si piensas que el empezar a tener citas con una chica te da la exclusividad probablemente te lleves alguna sorpresa, ya que tranquilamente se pueden estar poniendo los cuernos antes de ser oficialmente pareja.

Al parecer al otro lado del Atlántico son menos directos y se dejan llevar menos por la pasión, ante tan altas tasas de separaciones y divorcios parecen haber perdido la confianza en las relaciones de pareja y actúan con mayor desconfianza, como para no equivocarse. Pero qué se puede esperar de una sociedad donde no es raro que la gente incluso se case antes de terminar la universidad… y no lo digo proque sea malo, sino porque o no beben alcohol hasta los 21 o de repente les da por quemar etapas demasiado rápido.

Hoy he leído un artículo bastante interesante de Rue89, está en francés pero aquí voy a traducir algunos de los puntos más interesantes sobre cual es el protocolo o las reglas de las citas, la primera cita, la segunda, la tercera, la cuarta, … y para de contar, ¿en la cuarta ya debe estar todo claro no?.

Al parecer los europeos que deciden establecerse en Estados Unidos suelen tener algún que otro problema a la hora de ligar, lo bueno es que los estadounidenses suelen ser comprensivos y el hecho de saber que somos unos “salidos” venidos del viejo continente nos da cierto margen o libertad para saltarnos las reglas no escritas.

Una de las primeras reglas es doblar el tiempo de espera impuesto por el hombre, es decir, si el chico tarda 3 horas en responder a un mensaje de la chica, ella debe esperar 6 horas antes de responder.

A la hora de escribir se aplica otra norma matemática, si él escribe sólo dos líneas en su mensaje, ella también debe escribir sólo dos líneas, de lo contrario, si una no respeta una de estas dos reglas se arriesga de mostrar cierta desesperación.

Esto es como guerra de trincheras, donde no habrá lugar a la improvisación y donde uno avanza al mismo ritmo que el “enemigo”, o bien se planta en su trinchera.

  • La primera cita, se trata del primer encuentro, y uno no debería esperar o intentar conseguir algo más que un beso.
  • La segunda cita, tres días después de la primera cita implica que realmente existe un interés por ambas partes, pero será igual de formal que la primera cita. Lo normal es que ocurra como excusa para almorzar o cenar juntos
  • Las tercera cita, aquí está claro que hay algo más que interés, por fin iremos un poco más allá y por ello la cita tendrá lugar en un sitio más entretenido y que permita el acercamiento, como por ejemplo el cine.
  • La cuarta cita, por fin, tras pasar por el protocolo de las tres primeras citas es que uno puede aspirar en la cuarta cita a terminar en la cama. Si todo va bien, entonces las citas se irán encadenando a una media de dos encuentros por semana, ya sea para cenar, ir al cine, a pasear, a patinar, o para alguna escapada de fin de semana.

Una curiosa combinación de pragmatismo e influencias conservadoras que personalmente me alegro que hayan desaparecido en Europa, si es que alguna vez existieron.