Rameras y prostitutas

Palabras malsonantes, palabras que designan la que algunos consideran la profesión más antigua, personalmente disiento, pero en cualquier caso seguro que más de uno desconoce el origen de ambas palabras: Rameras y prostitutas.

Para nuestro diccionario contemporáneo una ramera es aquella mujer cuyo oficio es la relación carnal con hombres, y una prostituta aquella persona que mantiene relaciones sexuales a cambio de dinero.

Esto sabe a poco, y no sorprende a nadie, pero si nos remontamos unos siglos resulta que a fines de la Edad Media, era costumbre en España colgar un ramo en la puerta de las tabernas para indicar que no se trataba de viviendas particulares y llamar de esta manera la atención de los clientes.

Las prostitutas, así como hoy ocultan sus negocios haciéndolos pasar por casas de masajes o incluso peluquerías cuando se trata de prostitución asiática, en aquella época los disimulaban colgando en sus puertas un ramo, como si se tratara de tabernas.

Por esa razón, las comadres o alcahuetas (mujeres que concertaban una relación amorosa) empezaron a llamarlas rameras, una palabra que les sonaba más púdica que prostituta. Este vocablo aparece registrado por primera vez en español a finales del siglo XV, como, por ejemplo, en La Celestina (1499), de Fernando de Rojas:

Esta mujer es marcada ramera, según tú me dijiste, cuanto con ella te pasó has de creer que no carece de engaño. Sus ofrecimientos fueron falsos y no sé yo a qué fin.

Por tanto se deduce que el termino prostituta es aún más antiguo, etimológicamente esta palabra designa a una mujer que se expone públicamente a posibles compradores. El verbo latino prostituere significó inicialmente poner a la vista o exponer algo. Uno de los primeros en dar un giro hacia el significado actual fue Suetonio, quien hablaba de prostituere in libidinem populi, con el sentido que damos hoy a prostituirse.

La palabra se formó a partir del prefijo pro- ‘delante’ y el verbo statuo ‘poner’, ‘colocar’, ‘situar’.

Ambas historias son extractos del libro La fascinante historia de las palabras del periodista uruguayo Ricardo Soca, por tanto si quieres saber más te recomiendo que te hagas con el libro o visite la web donde es editor ElCastellano.org.