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Alopecia y deseo sexual

Son muchos los hombres que sufren de alopecia, cuando aparecen los primeros síntomas de perdida de cabello algunos se resignan y buscan una solución en el mundo de la medicina, piensan que con la perdida del cabello perderán buena parte de su atractivo y sin embargo al recurrir a ciertos medicamentos puede que lleguen a perder algo más que pelo, podrían perder el deseo sexual.

Investigadores de la escuela de medicina de la Universidad de Boston, en colaboración con colegas de la Clínica Lahey, de Dinamarca y de Alemania han descubierto que la finasterida (un inhibidor de la enzima 5-alfa-reductasa de tipo II que transforma la testosterona en dihidrotestosterona) si bien mejora los síntomas urinarios en pacientes con Hiperplasia benigna de próstata (crecimiento no cancerígeno del tamaño de la próstata) y previene la posible perdida de cabello, también produce importantes efectos adversos en algunos individuos, incluyendo la pérdida de la libido, disfunción eréctil, disfunción eyaculatoria y la depresión potencial.
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Deseo sexual y embarazo

Mi mujer está embarazada de cuatro meses y desde entonces su deseo sexual a disminuido mucho, de hecho desde entonces no hacemos el amor. Hemos hablado del bebé y de que no entraña ningún riesgo para él, pero aún así ella sigue con la libido a cero.

Se trata de un problema de bloqueo psicologico que no es facil de soluciones. Durante el embarazo las mujeres a menudo bloquean su deseo sexual, de manera consciente e inconsciente.

Por un lado ellas tienen su atención concentrada en su bebé y en ocasiones con miedos inconscientes de que el bebé sufra malformaciones o cualquier tipo de mal. Por otro lado, a menudo la libido es sublimada, ahora el hecho de que va ser madre es lo que le provoca placer y no el hech de se una mujer sexualmente activa.

Y por último, digamos que también se puede deber a los arquetipos presentes en nuestra sociedad muy influenciada por la religión católica, quizás de manera inconsciente no concibe que una mujer embarazada no puede tener deseos ni relaciones sexuales.

Tampoco habría que dramatizar demasiado, ya que con frecuencia, aunque no de forma sistemática, las cosas se arreglan en los dos o tres últimos meses de embarazo, donde la futura mamá está un poco a vuelta de todo el jaleo que ha supuesto el embarazo y puede dejar lugar al deseo sexual.